El fiscal de instrucción N° 3, José Olguín, a cargo del caso informó en conferencia de prensa que están a la espera de informes claves y testimonios para imputar a las dos mujeres responsables del establecimiento. Durante el operativo, fueron rescatados ocho adultos mayores en condiciones deplorables.
El Ministerio Público Fiscal investiga cuáles son los delitos que se habrían cometido contra los 8 abuelos que fueron rescatados del geriátrico del terror, en Justo Daract, que funcionaba sin habilitación y que los tenía sin alimentos.
Para esto se avanza en la recopilación de testimonios, y se analiza el encuadre legal que les corresponde. Se aguardan los informes de los especialistas que intervinieron en el operativo, como la Municipalidad de Justo Daract y profesionales médicos.
La dueña de la casa y su hija fueron demoradas el día del allanamiento, y después las liberaron por orden del juez Alfredo Cuello. Sin embargo, no se descarta que sean imputadas en los próximos días cuando la Fiscalía haga la acusación. También se investigará la responsabilidad que tienen los familiares.
El fiscal Nº 3 de la Segunda Circunscripción Judicial, José Olguín dio detalles de las situaciones que encontraron cuando con una orden judicial pudieron entrar a la propiedad ubicada sobre la avenida Hipólito Irigoyen, entre las calles San Martín y Rivadavia.
El dato más cruel es que los abuelos no tenían alimentos, no había mercadería, ni pan. Por eso tenían hambre. Solo pudieron constatar que ese viernes cuando realizaron el procedimiento disponían solo de tres milanesas para todas las personas. No encontraron ni un saquito de té o matecocido.
“Este lugar nunca fue controlado, no hay ningún registro con respecto a las personas que estaban ahí. Sabemos que se tramitó una habilitación en el 2018, y nunca más prosperó (es decir nunca la obtuvo porque no completó los requisitos)”, trasmitió Olguín que estuvo acompañado por los fiscales adjuntos, Marcelo Palacios y Andrea Court, que también actuaron en el lugar de los hechos.
Lo que primero se ordenó fue poner en resguardo a los adultos mayores con sus familiares. Dos quedaron internados, pero ya están estabilizados. Todos son mayores de 80 años. Se esperan los informes forenses ampliados para conocer sobre la salud en general de cada uno. “Sabemos que estaban en situación de bajo peso”, indicó el funcionario judicial.
En la vivienda había olor feo, y algunos animales vivían entre las personas. Tenían dos perros y una gata con sus crías. Palacios detalló que la propiedad tenía dos habitaciones, por lo cual no había espacio suficiente para todos abuelitos que pasaban mucho calor, ya que un solo aire acondicionado no funcionaba correctamente.
No encontraron registros sobre cómo suministraban los medicamentos, ni de terapias, y aunque la encargada dijo que había un médico de cabecera, de la obra social PAMI, es un dato que tiene que se confirmado. Hallaron en tuper remedios sueltos. No existían historias clínicas.
“No hay ninguna constancia. En la casa había pocos elementos para desempeñar esa función”, afirmaron. También investigaron que en algún momento tenían a cargo unas 20 personas, y que inclusive se alquilaba una vivienda en la misma zona.
Los abuelitos no podían salir a los espacios verdes, de hecho los yuyos superaban el metro y medio. Detectaron, como lo expuso la denunciante, pedazos de telas en las camas, que era lo que usaban para atar a las personas.
Ante los policías y autoridades judiciales, lo adultos dijeron pocas palabras, porque estaban con miedo. Se espera tomar el testimonio a aquellos que estén en condiciones de reflejar lo que vivían. De ellos surgirá más evidencia para sostener la “privación ilegítima de la libertad, abandono de persona, amenazas”, entre otros.
De las averiguaciones surgió además que los familiares pagan diferentes motos, que posiblemente tenía que ver con la patología de cada paciente, algunos abonaban $300 mil, y otros llegaban a los $800 mil.
Sobre las sospechadas, contaron que tienen la madre alrededor de 60 y la hija unos 25. Sobre la segunda detallaron que puso resistencia al trabajo policial y que inclusive los amenazó.